martes

morir es...

Un ojo haciendo bunjee.
Cinco tonos en el auricular.
Carne roja. Marrón. Gris.
Mirarse al espejo.
Gusanos.

Ármate con una ilusión de reserva.
Ya sabes, por si las moscas.

Mírate.

Eres lo que escondes.
Quieres lo que muestras.
Debes lo que sabes.
Rompes lo que amas.

Sueñas lo que fuiste,
pero no te diste cuenta.

sábado

así

Despierto.
Dudo.
Compruebo.
Lloro.
Asumo.
Entierro.
Busco.
Choco.
Rompo.
Siempre.
Nada.
Solo.
Tú.

miércoles

8:25 pasadas

Toser es la única manera que se me ocurre. La única que golpea con suficiente fuerza el gesto como para que lo note quien no lo quiere notar. Toser y gritar, claro, pero siempre han habido maneras. Lo nota, pero intenta disimular mirando a ninguna parte. Es la señal que necesito para dejar de insistir. Para dejar de toser. Para dejar de mirar por encima del libro. Puede que en otro vagón. Puede incluso que en este.

martes

damage

jueves

magdalenas

Mi ánimo pasea despacio, como se pasea por uno de esos pasillos verdes en los que humor se escribe con te, y sólo Dios se rie. No con, sino de. No por, sino para. Menudo hijo de puta.
Extiendo la mano sin moverme ni un sólo centímetro, y acaricio mi fracaso de terciopelo. Tanto tiempo preparándolo. Tanto preparándome. Tan meticuloso. Tan perfecto. Mi fracaso es mío, así q no me jodáis, ¿estamos?
Todo forma parte un plan, pero ellos no lo saben. Y, sinceramente, yo tampoco lo sabía, hasta que hace unos minutos he tenido eso que los alcohólicos llaman un momento de lucidez.
Sí, aquí mismo, mientras envolvía mis magdalenas en papel de arroz, y las calcinaba con todas mis fuerzas.

lunes

domingo

Inútil.
Como una lágrima de cristal intentando sortear la boca del último verdugo. Como esperar. Como cien millones de moscas aporreando con los ojos el cristal de alguna ventana. Como adivinarte detrás de la cortina, poniendo en orden nuestra distancia. Como mis dedos abrazando fraternalmente un puñado de cables pelados que olvidé enchufar, o no me atreví a hacerlo. Como enchufar esos cables. Como contar las veces que rebota en el lago una piedra que nunca lanzaré. Como un armario con mis medidas. Como despertarse de todo.

Frío.
Como buscar ginebra a mordiscos dentro de un cubito de hielo. Como no encontrarla. Como doblar sensaciones y colocarlas en un cajón, según el color. Como los besos del manual. Como no esperar. Como la polla de Walt Disney. Como mi yo ajeno. Como nosotros después de mi.

Lejano.
Como el eco de un alarido escuchado por nadie. Como la primera vez de todas las cosas. Como la última. Como mandar a tomar por culo ideales de papel cebolla. Como aquél sabor, en aquel momento, en aquél lugar. Como andar por el borde de la acera con cara de imbécil.
Como el principio.
Como el final.

wings&blood.

miércoles

loft

Corazón minimalista.
Mente rococó.
Espíritu dadá.
Aspiraciones a secas.

martes

el último dictador


Tiene que ser jodido tener la certeza de que todo empieza donde acabas tú... Debatirse entre andar arrastrando los pies o apartarte de tu propio camino. Pero más jodido, sin duda, tiene que ser que te lo exijan.

Tú contra todos.
Tú contra el tiempo.
Tú contra tí.

Qué jodido tiene que ser el poder abandonando tus venas. Sin metadona ni terapia de grupo. Sin alfombra roja ni cientos de rodillas pelándose al unísono. Sólo tú y las telarañas que enterrarán tu trono.

Tú y tu pasado.
Tú y su pasado.
El futuro sin tí.

lunes

insomne

Una almohada sudada.
Un sueño de cartón piedra.
Una lata de gasolina medio vacía.
Un mechero sin chispa.
Tres intentos más y lo dejo.
Cuatro.
Nada.

No debí utilizar aquella cerilla.

diecisiete

manifesto


-Y toda esta mierda, ¿Para qué es?

-Para Noya.
-Claro.

domingo

save ya brain

frascos simétricos


Si pudiera elegir, sería tiempo.
No el tiempo que nubla el horizonte, sino el que da vueltas en esferas de cristal.
Adoro ser relativo. Sería más largo un segundo de su indiferencia forzada, que tres horas haciéndole el amor con el afán de un adicto al abandono. Y así sucede ya, pero quiero mi nombre en los créditos de cada infortunio, y desarrollar moralejas de quita y pón a golpe de vaso ancho contra la madera barnizada de el primer bar que me invente.

Quiero ser el protagonista anónimo, el desconocido imprescindible, el sueño que nadie recuerda y lucha por desenterrar la sonrisa mas tonta de la mañana.

Si me dieran esa oportunidad, sería tiempo. No el que empapa los nidos, sino el que se detiene en el primer beso, y en los que siguen.

Tiempo.
Arena en frascos simétricos.
Creador y testigo.
Testigo y destructor.

Creador al fin y al cabo.

sábado

myslfb

humo


Sabe bien.

Me pongo los cascos y dejo que Frank se gane su apodo.
Y cómo.
El humo pierde la prisa por desdibujarse. Adivino su textura, pero prefiero asegurarme con el meñique.
Efectivamente, nada. Como todo.
Qué marrón.

El sonido del ventilador atraviesa mi equilibrio entre canción y canción, y mi piel me mira desde el perchero con expresión arrogante.
Alguien sujeta con fuerza el segundero, pero no puedo verlo.

Ni lo intento.

Sabe realmente bien.

Extingo el penúltimo de la noche y pienso en qué hacer con tanto espacio en blanco.
Nada. Como con todo.
Que marrón.

viernes

el amor y otras mentiras

No hace falta conocerme mucho para poder odiarme.
Ni para amarme.

Cuestión de estadística.

Me dice q me quiere. Le digo buenas noches y le miento un par de veces más.
Beso sus labios como quien apura, saciado, la ultima calada antes de aplastar su cabeza contra el fondo del cenicero.